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Un
mismo árbol. Una misma savia. Diferentes ramas.
Un
mismo Fundador. Una sola Familia. Un mismo espíritu.
Obras
diversas. Diferentes vocaciones.
Revelar
el rostro familiar de la Iglesia
El Padre
Noailles sueña con una sociedad nueva. Fiel a las intuiciones
recibidas, pone los fundamentos de su obra y la va concretando,
no a la manera de un político, sino más bien en la
línea de los místicos. Este proyecto apostólico
es la obra de toda una vida. Audaz y creativo, abre nuevos caminos y
aprovecha, hábilmente, las mínimas posibilidades que el
derecho civil y el derecho canónico conceden a las fundaciones
de nuevo cuño. Muy pocas, ciertamente. El derecho
canónico divide para mejor diferenciar. Sitúa los
diferentes estados de vida en esferas separadas. Por el contrario, la
intuición inicial del Padre Noailles es la de una familia
espiritual que trasciende su diversidad, ofreciendo a la Iglesia y al
mundo, un testimonio de unidad, en el respeto a la diversidad de
vocaciones y de compromisos.
Una
Familia en la que seglares, sacerdotes, religiosas sienten y viven
la llamada a la santidad, en razón de su propio bautismo. Una
familia que les impulsa a evangelizar, según sus diferentes
estados de vida, y en la que, las diferencias mismas se transforman
en mutuo enriquecimiento. La fuente de inspiración es la
Sagrada Familia, en la que Jesús, el sumo y eterno sacerdote,
el primer consagrado al Padre, lo recibe todo de María y de
José; mientras que, María y José viven su
vocación de esposa y de esposo, de padre y de madre, en el
amor mutuo, en la apertura y la disponibilidad total. Las estructuras
del edificio que Pedro Bienvenido Noailles construye pacientemente, a
lo largo de muchos años, son unas estructuras flexibles,
carismáticas, un don del Espíritu Santo,
revelación, ellas mismas, del "rostro familiar de
la Iglesia".
Indudablemente,
es una visión revolucionaria para aquella época. Pedro
Bienvenido deberá esforzarse toda su vida en mantenerla:
redactará las Reglas, no sólo de cada grupo, sino
también, del conjunto de la Asociación e irá dos
veces a Roma para presentarlas al Papa, primero a Gregorio XVI y
luego a Pío IX.
Los
fracasos no van a faltarle. El árbol sufre golpes y
mutilaciones. La rama sacerdotal, la Rama de Jesús, que funda
en 1822 después de varias tentativas, no se desarrolla de la
manera prevista y los sacerdotes continúan solamente como
Asociados. Con todo, a la muerte del Fundador, su número se
elevaba a 900... Las separaciones, los cismas, las dificultades
le afectan profundamente, pero nunca podrán apartarlo de su
visión primera.
Es
el momento de insuflar una vida nueva en el mundo y de aliviar
sus muchas heridas. De la misma manera que, unos siglos antes, san
Sergio de Radonege (un monje del siglo XIV, patrono de Rusia)
proponía "vencer la división del mundo
mediante la contemplación de la Santísima
Trinidad", el Padre Noailles propone la contemplación de
la Sagrada Familia de Jesús, María y José,
"dulce imagen de la Trinidad", como fuente de unidad para
su familia espiritual, para la Iglesia y para el mundo. Una
contemplación que no es, en absoluto, pasividad, sino impulso
y energía para acudir a todas partes y tratar de remediar los
sufrimientos y necesidades de su tiempo. Por eso, se podrá
decir, con verdad, de este hombre, lo que se decía del Hombre Jesús:
Pasó
haciendo el bien.
(Act.
10,38). |