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La Sagrada Familia de Burdeos


 

Indice

Brève biografía    

Infancia   

Juventud   

Conversión   

Seminario   

Sacerdote de los pobres  

Fundación   

Como un árbol 

Proyecto Apostólico   

Una Familia  que vive la unidad en la diversidad  

Maestro espiritual   

Venerable   

Testamento 

 

Una familia que crece en la unidad
y la diversidad


La Isla y la Capilla de Nuestra Señora de Todas las Gracias. La Solitude. Martillac (Francia). 

En este lugar, Pedro Bienvenido Noailles redactó gran parte de las Reglas y Estatutos de la Sagrada Familia.

 










Retrato de 
Pedro Bienvenido Noailles, 1836. 
Obra de Galard, pintor bordelés.
















 
Un mismo árbol. Una misma savia. Diferentes ramas.

Un mismo Fundador. Una sola Familia. Un mismo espíritu.
Obras diversas. Diferentes vocaciones.


Revelar el rostro familiar de la Iglesia

El Padre Noailles sueña con una sociedad nueva. Fiel a las intuiciones recibidas, pone los fundamentos de su obra y la va  concretando, no a la manera de un político, sino más bien en la línea de los místicos. Este proyecto apostólico es la obra de toda una vida. Audaz y creativo, abre nuevos caminos y aprovecha, hábilmente, las mínimas posibilidades que el derecho civil y el derecho canónico conceden a las fundaciones de nuevo cuño. Muy pocas, ciertamente. El derecho canónico divide para mejor diferenciar. Sitúa los diferentes estados de vida en esferas separadas. Por el contrario, la intuición inicial del Padre Noailles es la de una familia espiritual que trasciende su diversidad, ofreciendo a la Iglesia y al mundo, un testimonio de unidad, en el respeto a la diversidad de vocaciones y de compromisos.

Una Familia en la que seglares, sacerdotes, religiosas sienten y viven la llamada a la santidad, en razón de su propio bautismo. Una familia que les impulsa a evangelizar, según sus diferentes estados de vida, y en la que, las diferencias mismas se transforman en mutuo enriquecimiento. La fuente de inspiración es la Sagrada Familia, en la que Jesús, el sumo y eterno sacerdote, el primer consagrado al Padre, lo recibe todo de María y de José; mientras que, María y José viven su vocación de esposa y de esposo, de padre y de madre, en el amor mutuo, en la apertura y la disponibilidad total. Las estructuras del edificio que Pedro Bienvenido Noailles construye pacientemente, a lo largo de muchos años, son unas estructuras flexibles, carismáticas, un don del Espíritu Santo, revelación, ellas  mismas, del "rostro familiar de la Iglesia".

Indudablemente, es una visión revolucionaria para aquella época. Pedro Bienvenido deberá esforzarse toda su vida en  mantenerla: redactará las Reglas, no sólo de cada grupo, sino también, del conjunto de la Asociación e irá dos veces a Roma para presentarlas al Papa, primero a Gregorio XVI y luego a Pío IX.

Los fracasos no van a faltarle. El árbol sufre golpes y mutilaciones. La rama sacerdotal, la Rama de Jesús, que funda en 1822 después de varias tentativas, no se desarrolla de la manera prevista y los sacerdotes continúan solamente como Asociados. Con todo, a la muerte del Fundador, su número se elevaba a 900... Las  separaciones, los cismas, las dificultades le afectan profundamente, pero nunca podrán apartarlo de su visión primera.

Es el momento de insuflar una vida nueva en el mundo y de aliviar  sus muchas heridas. De la misma manera que, unos siglos antes, san Sergio de Radonege (un monje del siglo XIV, patrono de Rusia) proponía "vencer la división del  mundo mediante la contemplación de la Santísima Trinidad", el Padre Noailles propone la contemplación de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, "dulce imagen de la Trinidad", como fuente de unidad para su familia espiritual, para la Iglesia y para el mundo. Una contemplación que no es, en absoluto, pasividad, sino impulso y energía para acudir a todas partes y tratar de remediar los sufrimientos y necesidades de su tiempo. Por eso, se podrá decir, con verdad, de este hombre, lo que se decía del Hombre Jesús:

Pasó haciendo el bien. (Act. 10,38).


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