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La Sagrada Familia de Burdeos |
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Indice |
EN EL SEMINARIO
Cuando
Pedro Bienvenido ingresa en Issy, el Seminario acababa de
reanudar su actividad tras las turbulencias de la
Revolución. La Compañía de los Padres de San
Sulpicio, que dirigían este Seminario en las afueras de
París, gozaba de una excelente reputación en el campo
de los estudios eclesiásticos. |
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Su
Fundador había sido Jacques Olier, discípulo del
Cardenal de Bérulle (1575-1629). En consecuencia, la
Compañía, fundada en 1641, está totalmente
inspirada por la 'Escuela Francesa de Espiritualidad. 'Al
reconstituir su familia espiritual - suprimida por la
Revolución - los Sulpicianos eran conscientes de que estaban
asegurando la continuidad de la Iglesia en Francia, mediante una
cuidada y competente formación del clero. |
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La
época que sigue a los oscuros años de la
Revolución es, en cierto sentido, apasionante. Todo está
por hacer y las posibilidades son inmensas. Hay que formar una nueva
generación de sacerdotes capaces de hacer frente a los
desafíos del momento. Pedro Bienvenido conocerá durante
este tiempo, sacerdotes de extraordinarias cualidades espirituales y
humanas, hombres llenos de celo apostólico y con una
profunda vida interior, que se traduce en la riqueza y
seriedad de la formación que ofrecen a sus alumnos. La
oración, la contemplación de la humanidad de
Jesús, el acceso a la Sagrada Escritura son medios
fundamentales para formar a los futuros sacerdotes. Uno de sus
maestros, el convertido Gabriel Mollevaut, ejercerá una
profunda influencia en el camino espiritual de Pedro Bienvenido. |
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En
el Seminario, Pedro Bienvenido se deja invadir por el ambiente de
oración y estudio. El ejemplo de los profesores, que comparten
en todo la vida de los estudiantes, constituye para él un
estímulo y una interpelación. Le gusta el estilo
sencillo y cordial que reina en las relaciones de unos con otros.
Dotado de una gran capacidad de trabajo, se entrega con pasión
al estudio. Al mismo tiempo, va desarrollando una mayor profundidad y
sencillez, junto con un gran amor y fidelidad a la vocación y
la santidad a la que ha sido llamado. Comparte con sus
compañeros todo lo que tiene y sabe desprenderse de lo que le
parece superfluo.
De
manera casi natural, asimila los fundamentos de la
espiritualidad de la Escuela Francesa, que se incorporan y se
funden en su propia experiencia de Dios. Muy pronto, su vida
espiritual se centra en torno a dos aspecto, tan estrechamente unidos
que se armonizan en uno solo : buscar a Solo Dios en todas las cosas
y en todas las circunstancias de la vida, y seguir , así,
el ejemplo de Jesús, María y José, en Nazareth.
En
la línea de sus Maestros espirituales, vive la
cercanía de ese Dios cuyo amor ha transformado su
existencia. Es su experiencia fundamental. Dios es el Unico, el
Absoluto. 'Vivir para Solo Dios' es un 'leivmotiv' en sus palabras,
en sus escritos. Como un eco de las palabras solemnes del SHEMA:
"Escucha,
Israel, el Señor tu Dios es el único Señor. |
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La
contemplación del Misterio de la Encarnación ejerce
una fuerte atracción sobre él. Es el misterio del Dios
único que, en Jesús, "desciende", asume la
condición humana, se hace frágil y vulnerable, y
entra a formar parte de una familia humilde y santa. Contempla a
Jesús, María y José que escuchan y ponen en
práctica constantemente la Palabra y la voluntad de Dios, y
comulga con sus mismos sentimientos |
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Pedro
Bienvenido se sentirá siempre muy cerca de María.
Ella ha acompañado sus pasos y lo ha conducido a su Hijo. En
los jardines del Seminario se levanta una capilla dedicada a Nuestra
Señora de Loreto. No es extraño que le guste
recogerse en este lugar, donde puede prolongar su diálogo con
la Sagrada Familia de Nazareth, impregnarse de sus valores, de sus
virtudes. Es allí, donde por primera vez, concibe el
proyecto de una Asociación, una Familia espiritual. Esta
Familia estará abierta a todos los estados de vida. |
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Todavía no sabe cómo ni cuándo se realizará este proyecto, pero es consciente de ser el depositario de un tesoro que viene de Dios. Entre tanto, continúa su formación sacerdotal. El 5 de junio de 1819, víspera de la fiesta de la Santísima Trinidad, es ordenado sacerdote en la Iglesia de San Sulpicio, en París. |
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