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La Sagrada Familia de Burdeos |
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Indice
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SACERDOTE
DE LOS POBRES Acabados los "días felices del Seminario", como él decía años más tarde, el joven sacerdote vuelve a Burdeos, donde es recibido con enorme alegría, sobre todo en su familia y, particularmente por su madre que tantas esperanzas había puesto en este hijo. Se pone por completo a disposición del Arzobispo, Monseñor d' Aviau, en quien siempre ha encontrado un padre y un amigo. Es destinado como coadjutor a la Parroquia de Santa Eulalia, donde colabora con otros tres sacerdotes. El P. Noailles tiene 26 años y quiere vivir su sacerdocio según el proyecto que ha elaborado cuidadosamente antes de dejar el Seminario y que ha sometido a su director espiritual. Sus primeros pasos en la vida sacerdotal ponen de relieve las líneas fundamentales de su proyecto de vida.
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Pobreza
La
parroquia de Santa Eulalia estaba próxima a los suburbios
más miserables de la ciudad. Allí, Pedro Bienvenido
será pobre entre los pobres. Muy
pronto, abandona las comodidades del hogar familiar, donde se
había instalado a su llegada a Burdeos y se traslada a un
modesto piso de dos habitaciones, que comparte con un matrimonio
indigente. Es de sobre conocido que daba todo lo que tenía,
hasta el colchón de su cama. "Oh, Jesús, inspiradme el amor que Vos teníais a los pobres." |
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En
un invierno particularmente riguroso, no duda en recorrer las calles
de Burdeos empujando un carrito donde recoge toda clase de cosas para
aliviar la suerte de los más pobres. Orador elocuente y
apreciado, prefiere renunciar a los honores que de ello podrían
derivarse y se dedica, con total disponibilidad, al servicio de las
personas más necesitadas. Un día: "Promete a
Dios no predicar más que en la iglesia donde ejerce su
ministerio, en las parroquias pobres y en las zonas rurales." |
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Un celo
apostólico que no conoce límites |
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A pesar de su poca salud, el P. Noailles no pone límites a su generosidad cuando se trata de aliviar la miseria en todas sus formas. Su ardiente deseo de dar a conocer la misericordia infinita de Dios renueva sin cesar sus energías. Consuela y conforta. Con enorme bondad alivia todo dolor y toda miseria. |
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Hay
muchas anécdotas que muestran con qué bondad, con
qué edicación y paciencia visitaba a las personas
enfermas, incluso a las más desagradables para su
sensibilidad, con quienes pasaba horas enteras prestándoles
los servicios más humildes, ayudándoles y
consolándoles cuando llegaba el momento definitivo. Nunca
escogió a 'sus pobres' pero las personas abandonadas,
marginadas gozaban de sus preferencias. |
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Un
nuevo estilo de Pastor
"Debo
tener siempre presentes las lecciones y ejemplos de Nuestro Señor"
Por
esa época organiza el Catecismo de Perseverancia,
apoyándose en las experiencias que había vivido en
París, durante su último año de seminario. Esto
le permite reunir un buen número de personas con las que forma
diversos grupos según su edad, sus aptitudes, sus necesidades.
Les propone imitar a Jesús, María y José
para vivir fielmente su fe en lo ordinario de la vida cotidiana. |
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Amigo
de los pecadores Si hay un lugar al que el P. Noailles fue siempre escrupulosamente fiel es el confesionario.Allí pasa largas horas, íntimamente convencido de que, en el sacramento de la Reconciliación, la ternura de Dios se manifiesta y se desborda a raudales sobre nuestra condición pecadora y frágil. Su acogida es siempre comprensiva, bondadosa, indulgente. |
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Conoce bien las profundidades del alma humana y esto lo convierte en un director espiritual prudente y sabio, de una claridad de juicio y una profundidad espiritual que no corresponde a su juventud. Es evidente que, en todo momento, se deja instruir por Dios Seguir las huellas de Nuestro Divino Maestro, que quiso ser llamado amigo de los pecadores y que los trataba siempre con la mayor ternura e indulgencia, no debe inspirarme ningún temor. (...) Debo decir, con San Francisco de Sales, que prefiero tener que dar cuenta, delante de Dios, de las faltas que puedo cometer por exceso de bondad, que de las que podría cometer por exceso de severidad. |
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Un
hombre de oración
"El
amor sólo se paga con amor", escribe en una
homilía para la fiesta del Sagrado Corazón. La
extraordinaria fidelidad del Padre Noailles a la oración, al
rezo del Breviario, a la adoración del Santísimo
Sacramento, a la lectura meditada de la palabra de Dios y a la
celebración de la Eucaristía son otras tantas
expresiones de un corazón invadido por el ardiente deseo
de vivir para Dios. Sus sermones, sus cartas, sus consejos
están impregnados e iluminados por la deslumbrante claridad de
la palabra de Dios de la que se alimentó todos los días
de su vida. "Todos los días dedicaré media hora al
estudio de la Sagrada Escritura..."
"La
palabra de Dios tiene un encanto y una unción que no se
encuentra en |
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