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La Sagrada Familia de Burdeos |
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Indice |
INFANCIA
Pedro-Bienvenido
Noailles nace en Burdeos, el 27 de octubre de 1793, en plena
Revolución. Es el momento en que el Terror se abate
sobre la ciudad. Pocas horas después de su nacimiento es
bautizado en la catedral que, al día siguiente,
será confiscada por el ejército, que la utiliza como
almacén de forraje. La mayoría de las iglesias son
clausuradas y centenares de bordeleses condenados a
muerte por el tribunal revolucionario. La guillotina, que se
levanta en una de las plazas más céntricas de la
ciudad, funciona a pleno rendimiento. La Constitución Civil
del Clero crea la división y el desconcierto. Hay sacerdotes
que se someten a ella, otros se niegan a prestar juramento,
viven en la clandestinidad y, muchas veces, pagan con su vida.
Pedro
Bienvenido entra en un mundo inestable, cuyo futuro se anuncia
incierto. Desde sus primeros años muestra una extraordinaria
vivacidad y un carácter voluntarioso y emprendedor hasta
la audacia. Al mismo tiempo, un corazón generoso, una
inteligencia muy despierta y el encanto de su personalidad, le atraen
el cariño y la simpatía de quienes lo rodean. |
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Apenas tiene siete años cuando se inicia el siglo XIX, el siglo que verá el desarrollo y la plenitud de su vida y de su obra. Francia vive las consecuencias de la Revolución, que ha minado profundamente los cimientos de la sociedad y de la iglesia. Pedro Bienvenido no escapará tampoco a estas influencias. Nacido en el seno de una familia cristiana, no recibe una formación religiosa propiamente dicha. Por otra parte, al bienestar económico del que disfrutó en sus primeros años, sucede una época de estrecheces y economías, como consecuencia de la ruina de su padre, que sufre la suerte de tantos otros comerciantes de Burdeos. Para equilibrar los escasos recursos familiares, Pedro Bienvenido compagina los estudios con el trabajo desde los catorce años. |
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