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La Sagrada Familia de Burdeos |
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Indice |
LA CONVERSION
"He
buscado en las criaturas lo que sólo se encuentra en Dios..."
El
Concordato de 1802 aportó una calma relativa a la Iglesia de
Francia. Restaurada la libertad de cultos, empieza a salir de la
clandestinidad que le había impuesto la Revolución. En
Burdeos, Pedro Bienvenido es testigo de esta progresiva
restauración de la Iglesia. El P. Dinety, que ha sabido
ganarse su confianza, orienta con exquisita prudencia el desarrollo
de esta personalidad impetuosa. Su madre se inquieta por el futuro de
este hijo. Una noche - en serio o de broma- Pedro Bienvenido intenta
tranquilizarla: "No te preocupes, mamá, algún
día seré sacerdote". El tiempo se encargará
de mostrar el alcance de sus palabras. |
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Tiene
20 años cuando recibe la primera Comunión. Este
acontecimiento constituye uno de los momentos clave en la vida del
joven Noailles. La víspera, por la tarde, entra en la
catedral para orar ante la imagen de María. Y es
allí donde todo su ser se siente invadido y maravillado por el
amor absoluto, incondicional y misericordioso de Dios. Una
experiencia de gozo, de plenitud que marcará toda su vida,
impulsándolo sin cesar en su búsqueda de Dios. |
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Su trabajo de secretario le deja tiempo suficiente para continuar sus estudios y para desarrollar toda una serie de actividades que le interesan y absorben sus energías. Funda un círculo literario, una sociedad de estudiantes de Derecho, redacta estatutos y reglamentos, coordina, organiza. Es un dirigente nato, con capacidad de convocatoria y de persuasión. Hay un momento en que se siente inclinado a la carrera militar, poco después es la medicina lo que le atrae. Sin embargo, desde su primera comunión, la idea del sacerdocio se abre camino, lentamente, en su espíritu y su corazón. La predicción del P. Dinety: "Usted será sacerdote", está a punto de hacerse realidad. Parece llegado el momento de canalizar la fuerza y la riqueza de su carácter para que dé fruto en abundancia.
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De
momento, el joven Noailles ha decidido ir a París para
estudiar Derecho. Esta es la versión 'oficial' de su viaje. En
realidad, quiere encontrarse con personas que le ayuden a discernir
su verdadera vocación. En París, Dios se va a cruzar de
nuevo en su camino y acabará con sus últimas resistencias. |
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Es
la hora de la gracia. Movido por un impulso irresistible, se
arrodilla ante un confesionario. Explica sus dudas, sus vacilaciones,
sus interrogantes... Una pregunta del sacerdote desconocido,
viene a confirmarle en la idea de que Dios lo llama a su servicio:
"¿No ha pensado nunca en el sacerdocio...?" |
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