En 1425, Andrei Roublev pintó su icono de la Trinidad en memoria del insigne ruso San Sergio (1313-1392).
Roublev era un monje que quería unir al pueblo ruso por medio de la contemplación de la Trinidad. El icono fue el fruto de su propia contemplación profunda del misterio. Contemplándolo, también nosotros podremos alcanzar una percepción más profunda del misterio de Dios.
Un lugar a la mesa
En el icono, se puede ver que las tres personas divinas están representadas como forasteros, con atuendo de viaje: llevan en la mano un bastón, sandalias en los pies y manto sobre los hombros. Han recorrido una gran distancia y están dispuestos a continuar su camino. Tienen alas.
La pintura se inspira en el episodio del Génesis (18, 1-5) en que Abrahán acoge a tres viajeros y les hace compañía mientras comen lo que su mujer, Sara, les ha preparado.
Un de los títulos dados a este icono ha sido: la acogida que hace del extranjero un amigo. Queda un espacio abierto en un lado de la mesa. Es como la invitación que nos hacen, a todos y cada uno, de sentarnos a su mesa, de compartir su comida y su vida.
Es un icono que nos revela muchas cosas respecto al misterio de la Trinidad. La vida de Dios, la vida trinitaria no puede comprenderse sino en términos de relación... de relación de amor. La relación de cada persona con la otra es expresión de amor perfecto. Su simpatía perfecta y comprensión mutua les colma de amabilidad, interés, atención y afecto.
Esa perfección de relación y apertura a cada uno, no se limita a ellos. No están cerrados en sí mismos excluyendo a la humanidad. No se nos pide que les contemplemos a distancia, que les admiremos considerándonos extraños. No somos como Lázaro en el Evangelio de Lucas que observa desde la puerta de la casa del rico las fiestas que éste organiza, pero a las que nadie le invita. No; es más bien lo contrario: el icono pone de relieve el lugar abierto que nos está reservado, que me está reservado a la mesa.
Este espacio nos habla de hospitalidad, invitación, acogida, de su prontitud en darse a sí mismos. La vida trinitaria está enteramente centrada en la relación que mantienen sus miembros entre sí y con nosotros. La relación con nosotros abarca un amor total, infinitamente mayor de lo que podamos jamás desear: aceptación, valorización total del otro, apoyo sin fin, aliento. Constituyen la plenitud de todo aquello a lo que aspiramos. Estáis invitados a penetrar en su compañía y a conocer a los mejores amigos que hayáis tenido nunca.
Extracto de"Love Beyond All Telling"
de Brian Grogan, sj. & Una o'Connor
Creer en la Trinidad significa: en la raèiz de todo lo que existe y subsiste hay movimiento, hay un proceso de vida, de amor.
Creer en la Trinidad significa: la verdad está del lado de la comunión y no de la exclusión;el consenso traduce mejor la verdad que la imposición; la participación de muchos es mejor que el dictado de uno solo.
Creer en la trinidad implica acceptar que todo se relaciona con todo, formando un gran todo; que la unidad resulta de mil convergencias y no de un factor solamente.
Extracto de la Santísima Trinidad es la mejor comunidad
De Leonardo Boff