NUESTRA VIDA RELIGIOSA APOSTÓLICA

 

« Diseminadas acá y allá por el mundo, manifestándose bajo diversas formas en todos los caminos que recorren los pobres peregrinos, se asemejan a la flor del desierto que crece al borde del abismo, al pie de las ruinas y de los sepulcros.” P.B. Noailles

En unión y complementariedad con las otras vocaciones de la Familia de Pedro Bienvenido Noailles, queremos realizar el sueño de Dios: hacer de la humanidad una sola familia y testimoniar a través de nuestra vida que la Comunión es posible.

« Jesús, María y José no amaban, ni buscaban, ni querían, en la tierra, sino a Solo Dios. Él era el único objeto de sus pensamientos y de sus deseos y el móvil de sus acciones, éste  era el espíritu que les dirigía en todas las cosas.” (P.B. Noailles)

Juntas como comunidades de discípulas en misión, queremos continuar la misión de Aquel que pasaba haciendo el bien.

Aprendemos, con Jesús, María y José, a no vivir para nosotras mismas, sino para Solo Dios, al servicio del Reino.

Presentes en diversos países y culturas intentamos vivir el amor, y el espíritu de familia que animaba a las primeras comunidades cristianas, que “no tenían más que un solo corazón y una sola alma”.

 

Nazareth: lo extraordinario en la vida ordinaria, lo infinito en lo cotidiano

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Nuestra vida comunitaria como la de la Sagrada Familia, se construye a través de la aceptación de nuestras riquezas y de nuestras diferencias, el amor mutuo y el servicio humilde como en Nazareth.

Nuestro estilo de vida es sencillo. La mansedumbre debe caracterizar nuestras relaciones. Compartimos las penas y alegrías de los que nos rodean.

 

 

Nos comprometemos a afirmar la dignidad de la persona humana oponiéndonos a toda forma de discriminación entre nosotras, en la sociedad y en la Iglesia. (Compromiso Colectivo).

Atentas a las urgencias de nuestro tiempo queremos colaborar con otros para responder a las necesidades que se nos presentan y asumir con audacia los desafíos de este mundo en permanente cambio.

Por nuestra capacidad de amar y escoger nos sentimos corresponsables de salvaguardar la vida de nuestro planeta  

La pasión por el Reino de Dios nos hace profetas del amor de Dios  y de su compasión  no solamente por el mundo que nos rodea sino por todo el cosmos.

 

« La vida de Jesús, María y José era oración continua de corazón y de acción » (P.B. Noaille) 

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La oración personal y comunitaria nos reúne en torno a Cristo. Sostiene y expresa nuestra vida apostólica. La Eucaristía alimenta nuestra fe, fortalece nuestro amor, y nos compromete al servicio de los demás.

La Palabra de Dios nos ayuda a releer los acontecimientos diarios en la fe y a discernir la voluntad de Dios sobre nosotras. Como para Pedro Bienvenido Noailles, María, Nuestra Señora de Todas las Gracias,  ilumina nuestro camino.

 

 

Con todos los demás miembros de la Familia de Pedro Bienvenido Noailles,  nos sentimos responsables de su unidad y vitalidad.